El beso de la Perricholi

Septiembre 22nd, 2008 publicado por José Olsson Imprimir
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El beso de la PerricholiIngredientes

37 oz. o 1.110 l. de pulpa de chirimoya
25 oz o 750 ml. de pisco mosto verde
6 oz. o 180 ml de zumo de maracuyá
6 oz. o 180 ml. de jarabe de goma
1 kg. de hielo en cubos

Garnish:

25 cerezas rojas
25 copas flauta o de cóctel de 4 oz.

Preparación

Colocar en el vaso de la licuadora la pulpa de la chirimoya y el jarabe de goma para darle textura cremosa.
Colocar en el recipiente la chirimoya procesada, el zumo de maracuyá, el jarabe de goma y finalmente el pisco.
Disolver los ingredientes hasta uniformizar la mezcla. Verter el hielo a 1/4 de la capacidad del vaso de la licuadora, y colocar la premezcla hasta la mitad de 1 vaso. Batir durante 8 segundos.
Con el fin de enfriar y que tome consistencia la mezcla, rápidamente colar el hielo y vaciar en una jarra.
Continuar la secuencia hasta terminar la solución.

Tip Para procesar la chirimoya se retira las semillas y la cáscara y se licúa con el jarabe de goma para luego ser colado, con la finalidad de retener la fibra del fruto.


María Michaela Villegas "La Perricholi"

La tapada PerricholiMaría Michaela Villegas y Hurtado, conocida como "La Perricholi" (Lima 28 de Septiembre de 1748 – † Lima 16 de mayo de 1819), famosa actriz de teatro, una de las mujeres más célebres del siglo XVIII, antecedente de las grandes divas del espectáculo. Existen varias historias respecto al origen de su apelativo, dicen que Amat la llamaba "peti-xol" que en catalán significa "alhaja" o "joya"; sin embargo la historia más conocida tiene un origen poco romántico: en una de las tantas peleas de los amantes, Amat la llamó enfurecido "perra chola" que en su acento catalán sonaba a "perri choli".

El incidente trascendió fuera del Palacio, y la alta sociedad limeña que no le tenia mucho aprecio comenzó a llamarla La Perricholi para humillarla. Aunque fue muy celebrada por su belleza, no existe ningún retrato de ella, solamente descripciones muy entusiastas, como la de José Antonio Lavalle y otras menos halagadoras como la de Ricardo Palma, pero todas coinciden en hacerla dueña de una gracia y encanto sin igual. "Miquita", como la llamaba cariñosamente Amat, gustaba de exhibirse junto al Virrey y provocar la envidia en la nobleza colonial limeña. Su carácter impulsivo protagonizó no pocos escándalos: en una ocasión abofeteó a un actor en medio de una representación teatral ante las pifias del público.

Este hecho hizo que Amat se separara de ella por espacio de dos años, durante los cuales también se alejó del teatro, finalmente, se reconciliaron y un mes después volvería a las tablas en la representación más aplaudida de toda su carrera.Sus caprichos eran tan impredecibles como sus arranques de generosidad. Uno de los episodios más conocidos de su vida fue el celebrado paseo que dió en una fastuosa carroza con enchapes en plata durante la fiesta de la Porciúncula, privilegio que solo pertenecía a miembros de la nobleza. De regreso tropezó con el párroco de la Iglesia de San Lazaro quien portaba el Santo Sacramento y se dirigía a casa de un moribundo. Avergonzada, bajó del carruaje y se arrodilló frente al sacerdote rogándole que lo usara para llegar a su destino; luego donó la valiosa carroza a la Parroquia. Micaela Villegas propició muchas de las construcciones que Amat realizó en su gobierno: La Alameda de los Descalzos, el bello palacete

El Paseo de Aguas, que fue construido para impresionarla.
Dicen que cuando el virrey Amat le profesó su amor, ella le respondió que lo aceptaría si él pusiera la Luna a sus pies, entonces el Virrey mandó construir el Paseo de Aguas, acordonado por unos arcos de estilo Francés y al centro una amplia fuente donde se reflejaba el cielo, y en una noche de luna llena la llevó al borde de dicha fuente, diciéndole “… hoy pongo la Luna a tus pies”.